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domingo, 18 de octubre de 2020

Día 58 – Hace días que no escribo o comentarios sobre la creatividad

 

                              Foto de Nick Fewings para Unsplash


He estado escribiendo, sólo que otras cosas, posts de IG (son cortitos, pero cuentan), propuestas de consultoría, un documento de proyecto… estos dos últimos no pueden publicarse porque median compromisos de confidencialidad. Hoy he vuelto a escribir en el blog para compartir algunas apreciaciones sobre la creatividad que he recogido de mi observación personal.

Conviene aclarar que hace días que no escribo en el blog, pese a mi reto incumplido de escribir 2.000 palabras diarias por tres meses, si embargo, sí he estado escribiendo, sólo que otras cosas, propuestas de consultoría, posts de IG (son cortitos, pero cuentan), un documento de proyecto…

La verdad es que no haber cumplido el reto, no me desanima, seguiré escribiendo cada vez que pueda. Hoy, por ejemplo, quiero escribir sobre el proceso creativo o, mejor dicho, sobre lo que he observado del proceso creativo.

Comenzaré por ofrecer una definición de creatividad. Más que una definición, se trata de fijar algunos límites con el fin de intentar tener un entendimiento común con mis posibles lectores sobre lo que es la creatividad.

La creatividad es la habilidad de proponer pensamientos originales y soluciones novedosas. No es necesario que sea algo completamente nuevo, puede ser combinaciones nuevas de cosas ya sabidas.

En este último año he tenido la ocasión de conocer y conversar con creadores, la mayoría de ellos del diseño gráfico, jóvenes y sumamente talentosos. Publican sus obras en las redes sociales, por lo que es sencillo seguir la pista a su evolución. Publican, además, videos de la forma en que hacen su trabajo, así que, a pesar de la brevedad de esos videos, es posible inferir algunas cosas sobre la manera en que fluye o transcurre su proceso creativo.

Con alguna frecuencia, les escribo para corroborar mis impresiones sobre la manera en que el proceso creativo transcurre para cada uno de ellos – esa es la otra ventaja de las redes sociales, puedes estar en contacto con ellos, sin importar cuán famosos e inaccesibles parezcan – y lo mejor de todo es que me responden.

Comparto con ustedes algunas de las impresiones que he validado con varios de ellos:

1.      La creatividad es un músculo: una querida amiga suele repetir esa frase. Es su manera de decir que la creatividad se ejercita y que, en la medida en que se ejercita se gana destreza, es decir, se es más creativo o cuesta menos serlo.

2.      Las personas creativas buscan ideas y también las reciben. Solemos pensar que la creatividad es algo que “llega”, sin saber cómo, la visita de las musas. Esto es diferente de lo que acabo de decir en el punto 1. Lo cierto es que suceden las dos cosas, incluso en la misma persona.

3.      Hay una tercera vía de acceso a la creatividad. La descrita por Picasso en su frase “yo no busco, encuentro”, frase ésta que refleja lo que llamamos apertura mental. Cuando buscamos algo tenemos sesgos, una idea previa de lo que queremos, que nos impiden ver otras cosas. Cuando estamos abiertos, dispuestos a dejarnos impresionar por lo que hay y sucede a nuestro alrededor, podemos descubrir cosas maravillosas, como la cinta velcro. Todo aquello que llama nuestra atención lo hace por algún motivo, porque reconocemos en ello un valor. Este es el supuesto tras los “diarios de creatividad”, una costumbre que consiste en anotar todo aquello que nos sorprende, nos contraria, que nos atrae.

Las personas creativas “ven” las cosas de forma diferente. Allí donde la mayoría de nosotros vemos material de embalaje, una persona creativa puede ver flores de anime o un mural. Son observadores, son capaces de separar o “desdoblar” un objeto o situación en perspectivas diferentes. En el caso del material de embalaje, en lugar de verlo como tal lo ven como algo que, además de tener un propósito o fin para el que fue hecho, tiene una forma, que no sólo da respuesta al fin para el que fue creado – proteger un producto – sino que puede ser empleada para fabricar flores decorativas.

2.      La creatividad se manifiesta de muchas maneras. Es diferente la forma en que la expresa un diseñador gráfico a un músico o una ama de casa que debe rendir el presupuesto o preparar una comida con los víveres que tiene a su disposición. En cada caso, sus propuestas, sus decisiones y sus conductas reflejan creatividad.

3.      Todos somos creativos. Muy relacionado con el anterior, todos somo creativos de una manera o de otra. Lo que sucede es que estamos muy acostumbrados a relacionar la creatividad con ciertas actividades, como las artes, el diseño o la publicidad. Sin embargo, resolver conflictos requiere de mucha creatividad, lo mismo que resolver problemas cotidianos en casa o dar respuestas satisfactorias a un cliente molesto o insatisfecho.

¿Me cuentas cuáles son tus impresiones sobre la creatividad?


sábado, 3 de octubre de 2020

Día 43 - De teletrabajo a telefrustración: ¿cuál es la razón?

 

                            Photo by Sebastian Herrmann on Unsplash


En casa, sentados frente a nuestras computadoras y teléfonos celulares, creemos que ya “sabemos” teletrabajar. Una apreciación desacertada e infeliz. Si sientes que el trabajo remoto te agobia, te hace sentir miserable, te esclaviza o te resta productividad, este artículo es para ti.

Fuimos “lanzados” al trabajo remoto por las medidas de protección de la pandemia, distanciamiento físico y confinamiento. En casa, sentados frente a nuestras computadoras y teléfonos celulares, tanto las personas como las organizaciones creen que la tarea está hecha, que ya sabemos cómo teletrabajar. Una apreciación desacertada e infeliz, que está generando muchos problemas. Veamos.

Trabajar en remoto, o teletrabajar, es mucho más que sentarnos frente a una computadora en una ubicación diferente a la oficina, trabajar en remoto supone una forma diferente de trabajo de la modalidad presencial.

Si sientes que el trabajo remoto te agobia, te hace sentir miserable, te esclaviza o te resta productividad, este artículo es para ti.

Cuestión de adecuación

Si necesitas aflojar un tornillo con la cabeza estriada puede que utilices un destornillador plano, sin embargo, el resultado no siempre es satisfactorio: te toma mucho más tiempo hacerlo y, en muchos casos, terminar aislando el tornillo porque destruyes la estría de su tope. Estás utilizando la herramienta equivocada.

Lo mismo sucede con el teletrabajo, si pretendes hacer las mismas cosas que haces cuando compartes la misma ubicación física de tus compañeros de trabajo, el resultado no será satisfactorio. Tu jornada de trabajo parecerá interminable, quedarás mal ante tus compañeros todo el tiempo, sentirás que ellos son desconsiderados porque no reconocen tus ingentes esfuerzos para darles respuesta; o sentirás que los demás te ignoran o desestiman tus solicitudes. Verás tu productividad y la de tu equipo reducirse. Te sentirás perdido, no sabrás cómo van los demás, incluso, es posible que te preguntes si los demás están haciendo su parte del trabajo.

¿Seguiremos teletrabajando?

Una encuesta realizada en abril por Gartner reveló que el 75% de los Chief Financial Officers o directores de finanzas de las empresas consideraban que una parte de los empleados de sus organizaciones continuarían trabajando desde sus casas. Por su parte, Gallup encontró que el 60% de las personas quería continuar teletrabajando luego de la pandemia. De forma que la respuesta apunta a que sí, seguiremos teletrabajando.

Iniciativas de dos años

Para implementar teletrabajo en tiempos previos al Covid19, las empresas ejecutaban proyectos completos de unos dos años de duración, incluyendo una prueba piloto, antes de ofrecer esta modalidad de trabajo de forma general a sus integrantes. Sin embargo, en esta oportunidad, la mayoría de las empresas que envió a casa a sus integrantes no estaba preparada para hacerlo, ¿acaso esos dos años eran innecesarios?

Esos dos años servían para garantizar el cumplimiento de la normativa legal, además de dar respuesta a preguntas cómo: ¿quién paga qué?, ¿cómo aseguraremos cumplimiento?, o lo que es lo mismo, ¿cómo hacer seguimiento?, ¿cómo asegurar la coordinación cuando no estamos en la misma localidad?, ¿cómo decidir quién puede y quién no puede teletrabajar?, ¿cómo compensar a quienes no son elegibles por la naturaleza de la tarea que desempeñan?, ¿cómo garantizar la seguridad de los datos e información de la organización?, ¿cómo evitar que las personas se desmotiven o se deteriore el sentido de pertenencia y se diluya la cultura?, ¿cómo revocar el beneficio en caso de que se decida hacerlo?

¿Sabemos cómo teletrabajar?

La mayoría de las personas “aprendieron haciendo” durante la primera fase de la crisis o recibieron una capacitación “rápida e incompleta”. El trabajo remoto seguirá planteando desafíos que exigen mejorar nuestras habilidades, por ejemplo, las fuerzas de ventas tendrán que pasar de organizar reuniones de video a gestionar las relaciones con los clientes de forma eficaz en entornos remotos.

Para que el teletrabajo no se convierta en una telefrustración, es preciso darle la formalidad que requiere, para lo que conviene:

•        Dar cumplimiento a la normativa legal.

•        Identificar cuáles son las tareas que pueden realizarse en remoto.

•        Definir una política que establezca, entre otros, modalidades de trabajo (remoto, presencial, híbrida), horarios de conexión, acuerdos de servicio, criterios de elegibilidad, servicios de apoyo, contribución de cada una de las partes, límites de responsabilidad, expectativas claras…

•        Diseñar procedimientos de oferta, solicitud y revocación del beneficio.

•        Contar con una metodología de trabajo que asegure la coordinación efectiva de los equipos de trabajo.

•        Definir el perfil de competencias del teletrabajador.

•        Contar con programas de capacitación y transferencia/consolidación de las competencias, técnicas y metodología de trabajo requeridas.

•        Definir un caso de negocio que permita visibilizar los beneficios de esta modalidad de trabajo en términos financieros.

•        Contar con un comité de teletrabajo que se encargue, entre otros de: definir la política, asegurar el diseño de los procesos y procedimientos, identificar las tareas elegibles y los criterios de elegibilidad de las personas que opten por este beneficio, así como el caso de negocio y el seguimiento de la iniciativa.

El teletrabajo reporta beneficios para las personas, organizaciones, sociedad y ambiente… siempre que se haga bien.


miércoles, 23 de septiembre de 2020

Día 31 - El sobre extraviado o lo que los objetos me contaron

 


Photo by Tiffany Tertipes on Unsplash


Todos hemos escuchado aquella frase “si las paredes hablaran”, ¿y si las hiciéramos hablar?, ¿cómo serían las historias de la oficina si las contaran los objetos guardados en ellas? ¿imaginas el relato del apasionado encuentro entre Rachel y Mike, protagonistas de la serie Suits, contado por los estantes o los libros en que se apoyaron?


 ¿Qué pasaría si los objetos que usamos contaran historias sobre nosotros?, ¿cómo serían esos relatos?

Nos revelamos en las cosas que hacemos más que en lo que decimos. Hemos aprendido que hay conductas y creencias socialmente aceptadas, así que es más fácil decir cosas que nos hagan quedar bien que hacer esas mismas cosas.

Y si no hay testigos cuando hacemos esas cosas, mostramos lo que de veras queremos, creemos y sentimos, sin temor a las consecuencias.

Pero esto no es un tratado de ética, sino un calentamiento para intentar algo que he querido hacer desde hace tiempo, contar historias sobre organizaciones desde la perspectiva de los objetos que llenan sus espacios.

¿Se imaginan el relato del apasionado encuentro entre Rachel y Mike, protagonistas de la serie Suits, contado por los estantes o los libros en que se apoyaron?

Bueno, mi historia no será tan atractiva, no tiene escenas de sexo, persecuciones o asesinatos, aunque sí muestra lo que quiere decir Gallup, la firma de talento, cuando cataloga a los empleados de una organización como activamente desconectados de la misma.

Vayamos entonces a la historia del sobre que quería llegar a su destino.

Jorge me sacó de la gaveta. Con premura me abrió e introdujo un documento dentro de mí. Me selló y caminó conmigo hasta la recepción para asegurarse de que saliera con la próxima valija. Pude notar que era muy importante que mi contenido llegara a tiempo a la oficina principal de la compañía, ubicada en Caracas, la capital del país, porque a mis hermanos, utilizados antes que yo, Jorge los dejaba en una bandeja especial en su oficina para que Marcos, el encargado de preparar la valija, los recogiera e hiciera llegar a su destino.

Yo estaba emocionado porque iría a la capital, además con una encomienda particularmente importante para la compañía, según pude constatar, no solo por el comportamiento de Jorge, sino por lo que me contó la hoja que llevaba dentro, con la que tuve mucho tiempo para conversar. Nuestro destino era la presidencia de la compañía, al parecer mi contenido era necesario para completar un importante trámite gubernamental.

Esa misma tarde estaba en Caracas, la gran ciudad. Había mucho tráfico, se escuchaba el ruido de los motores desde dentro de la valija, y pude notar que el conductor disminuyó la velocidad del vehículo luego de que llamara a su esposa para decirle que estaba "a la altura del jardín botánico".

Me bajaron frente a un edificio muy alto, lo sé porque escuché que el conductor pidió a la ascensorista marcar el piso 21. Entregó la valija a la persona que estaba en la recepción. Luego de un par de minutos me pusieron sobre el escritorio de Belinda, una de las analistas de compras de la compañía.

Algo andaba mal, se suponía que fuera entregado en Presidencia, tal y como especificaba la leyenda escrita que llevaba “Para Herlinda Hoyos, Asistente a la Presidencia”, pero esto no era la oficina correcta. Belinda me tomó entre sus manos, leyó las letras escritas sobre mí y dijo “este sobre es para otra persona”, se levantó y me dejó en una bandeja. Levantó el teléfono y llamó a Servicios Generales, pensé que pediría que me llevaran a mi destino, a fin de cuentas, tenía marcado sobre mí un sello que ponía «URGENTE».

A pesar del extravío, estaba muy cerca de Herlinda porque Presidencia estaba en el mismo edificio – luego me enteré de que estaba en el mismo piso – pero no fue así. Casi me desgarro de la indignación cuando Belinda pidió que me regresaran a mi origen, porque el sobre no era para ella. Ella ni siquiera tenía que caminar para entregarme, bastaba con pedirle, a la misma persona que atendió su llamada, que me llevara con Herlinda, era el mismo esfuerzo, ¿por qué no lo hizo?

Al día siguiente estaba de vuelta en mi oficina de origen, en manos de quién me había enviado a la oficina principal de la empresa en la valija de máxima prioridad. Jorge se puso tan lívido como yo, corrió a preguntar a la persona de la recepción cómo es que yo estaba de vuelta, “¿acaso no saben cuánto cuestan las multas por retraso en las operaciones?, esto tenía que estar en Caracas ayer para ser entregado en la oficina de la Superintendencia antes del mediodía de hoy.

Levantó el teléfono y pidió una llamada con Presidencia, preguntó por qué razón habían devuelto un documento de tal importancia, la pobre Herlinda no sabía de qué hablaba Jorge, de hecho, había pedido una llamada con él para preguntar por qué el sobre no había llegado todavía.

Jorge me envió de nuevo a Caracas, esta vez en un viaje expreso, directo a la Superintendencia. Herlinda fue enviada en un taxi, con la carta, firmada por el presidente de la compañía, que debía acompañar mi contenido, en un intento por llegar dentro del plazo previsto.

Qué diferencia entre unos y otros, Jorge saltó como un resorte, tomó el teléfono e hizo la llamada, Herlinda, con el teléfono enfrente, pidió a la otra asistente que hiciera la llamada y Belinda, ¡ah, Belinda!, prefirió regresarme a caminar unos pasos para entregarme a mi destinatario final.

Yo llegué a la oficina de Presidencia finalmente, en medio de caras largas y una cacería de brujas que acabaría señalando a Belinda como la culpable de todo aquel enredo. Al día siguiente fui llevado a la Superintendencia. Ahora, además de la carta firmada por el presidente de la compañía, me acompañaba una planilla bancaria con muchas cifras en el espacio del monto.

Nunca supe qué fue de Belinda, lo que sí comprendí es que mientras unos trabajan duro, otros parecen sabotearlos… sin querer queriendo.  


lunes, 14 de septiembre de 2020

Día 22 – Ellas y sus circunstancias

 


                 


                                       Photo by Max Böhme on Unsplash


¿Qué sucede cuando buscamos, en la filosofía, inspiración para dar respuesta a los problemas y retos que enfrentan las organizaciones actualmente? Esta aproximación es menos novedosa de lo que parece, sin embargo, puede ser muy reveladora

“Yo soy yo y mi circunstancia” enunció Ortega y Gasset en su obra Meditaciones del Quijote. Bien podemos asimilar tanto esta frase como otras dedicadas al desarrollo de su tesis a las organizaciones.

No es broma. La analogía puede ser muy útil para comprender cómo pueden las organizaciones salir airosas de los retos que el entorno les presenta, particularmente en estos años recientes y los que se aproximan.

Para Ortega la vida del hombre es “aceptación de la circunstancia”, vivir en el mundo, lidiar con el mundo. La circunstancia del hombre es su entorno, aquello que lo rodea, el escenario en que se encuentra inmerso, “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Reconocer y aceptar la circunstancia es precondición para alcanzar el máximo del potencial humano, “el hombre rinde al maximum de su capacidad cuando adquiere plena conciencia de sus circunstancias”, esto es, cuando es capaz de reconocer que sus circunstancias no determinan lo que puede lograr, pero sí lo influyen decididamente. La circunstancia es “la otra mitad de nuestro ser”, pero no es en modo alguno una condena porque “el proceso vital no consiste solo en una adaptación del cuerpo a su medio, sino también en la adaptación del medio a su cuerpo”. Es decir que, si bien la circunstancia constriñe al hombre, éste tiene, en potencia, la capacidad de modificarla.

La organización es ella y su circunstancia

Mutatis mutandis, apliquemos esta concepción orteguiana a las organizaciones. De manera similar a las personas, las organizaciones se encuentran inmersas en su circunstancia, en un entorno particular que lo constriñe y parece obligarlo a adaptarse a él, pero esa adaptación también puede darse a la inversa, es decir, que las organizaciones influyen en su entorno e, incluso, lo modifican.

“Hemos de buscar para nuestra circunstancia, tal y como ella es, precisamente en lo que tiene de limitación, de peculiaridad, el lugar acertado en la inmensa perspectiva del mundo”. La comprensión de esa circunstancia, de ese entorno, es el primer y más importante obstáculo que se interpone en el camino de la organización hacia el destino estratégico que se ha fijado, porque la técnica, o “reforma que el hombre impone a la naturaleza en vista de la satisfacción de sus necesidades”, será eficaz, en la medida en que su diseño se adecue a las condiciones de la circunstancia en que se halla inmersa.

A esa adecuación de la técnica con un entorno específico apunta Ortega cuando habla de la “reabsorción de la circunstancia” o el acomodo que se da entre el hombre y su circunstancia o, en nuestro caso, entre la organización y su entorno.

El primer paso es conocer

Cuando una organización establece los objetivos que quiere lograr, tiene que conocer cuál es el entorno en que se encuentra y cuáles son las limitaciones que le impone (entendiendo limitaciones como el conjunto de restricciones que evitan que alcance sus objetivos), solo así podrá diseñar o identificar la técnica que le permita “romper” esas restricciones o redefinir sus objetivos para hacerlos viables.

Sin embargo, las organizaciones, en su mayoría, están más dispuestas a emplear el tiempo rehaciendo el trabajo una y otra vez, a ciegas, que a conocer sus circunstancias y como pueden influir en la consecución de sus objetivos. Cuando las organizaciones dedican el tiempo necesario al conocimiento de su circunstancia, serán mucho más efectivas al momento de seleccionar la técnica o «reforma que el hombre impone a la naturaleza en vista de la satisfacción de sus necesidades» que le permita salvar sus circunstancias y salvarse a sí misma.

 

P.D.: aquello de salvar sus circunstancias para salvarse a sí mismo me recordó la teoría de las restricciones.


lunes, 31 de agosto de 2020

Día 9 – La escuela tiene la tarea pendiente


 Photo by Feliphe Schiarolli on Unsplash


Muchos sectores económicos han abrazado Internet y sus tecnologías desde hace mucho tiempo, sin embargo, muchos otros se han mostrado renuentes. Tuvo que llegar el confinamiento por la pandemia para que las consideraran dentro de sus operaciones

Hoy tuve una interesante conversación con la directora de una escuela. Están interesados en aprender a trabajar efectivamente a distancia, en vista de que las medidas de confinamiento pueden prolongarse y porque han visto algunos beneficios en la incorporación de las tecnologías que permiten trabajar en remoto.

La conversación me hizo pensar en que muchos de los cambios que vemos en la sociedad se dan con ritmos diferentes, de acuerdo con la disposición que tengan las personas para aceptarlos.

Existen programas que permiten predecir cuando una canción será un éxito, ignoro cómo funcionan, pero sé que existen y que funcionan. Sin embargo, no tenemos programas que permitan predecir el éxito o la velocidad con la que una nueva idea, producto o servicio será aceptado por los demás.

Pensemos, por ejemplo, en el “ratón” con que manejamos las computadoras. Se inventó en 1960, sin embargo, no fue sino hasta 1979, cuando Steve Jobs lo “descubrió” en el centro de investigación de Xerox y lo integró a su computadora, que se volvió de uso común.

Con Internet y las tecnologías desarrolladas sobre la red pasa algo similar. Hay sectores que han abrazado estas tecnologías desde hace mucho tiempo, sin embargo, también hay muchas que se han mostrado renuentes o que recién con la pandemia han comenzado a considerarlas dentro de sus operaciones.

Las TIC en la escuela

Uno de esos ejemplos es el sector educativo. Aunque mucho se ha hablado de la utilidad de estas tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje, es muy poco lo que se ha hecho… quizá debería decir que había sido muy poco lo que se había hecho hasta antes de la pandemia. Al igual que con el teletrabajo, la informática educativa – el uso de las tecnologías de información y comunicaciones (en lo sucesivo TIC), ha recibido un impulso tremendo debido a la pandemia.

Son muchas las herramientas tecnológicas específicas para apoyar a los procesos de enseñanza-aprendizaje, sin embargo, su uso sigue siendo muy limitado y, lamentablemente en la mayoría de los casos, el uso que se hace de ellas trata de simular los mismos procesos que han venido desarrollándose durante muchos años.

Estos últimos meses la escuela ha tenido que replantearse. En las peores condiciones, unas que no permiten incorporar a las TIC como complemento sino como medio primario para formar. Digo las peores, porque la escuela se trata de personas que forman a personas, para lo cual el contacto directo es de vital importancia.

Las TIC tienen mucho que ofrecer como apoyo a la educación, por ejemplo:

·        Personalización: una aplicación puede atender a cada niño como si fuera su único alumno, por el tiempo que sea necesario respetando su ritmo de aprendizaje, lo que resulta imposible para un maestro con un grupo de 30 o 40 niños.

·        Motivación: el uso de las tecnologías entusiasma a los jóvenes y los anima, siempre que las herramientas y las actividades aprovechen las características de estas tecnologías.

·        Autoconfianza: sentir que se es capaz de “dominar” estas tecnologías produce, en los niños, una sensación de logro que aumenta la confianza en sí mismos.

·        Cooperación: es posible diseñar actividades en las que contribuyan niños de una misma escuela o de escuelas diferentes, incluso si están ubicadas en ciudades o países distintos, lo que promueve la cooperación.

·        Compromiso: los elementos anteriores favorecen la implicación de los estudiantes con su formación

Y esto funciona así no solo con los niños, también con los adultos, y en materias que pudiera parecer que requieren de proximidad física.

Estudiar guitarra clásica a distancia

Conozco el caso de un profesor de guitarra clásica en el conservatorio de música que se apoyó en TIC para continuar dando clases a sus estudiantes, con unos excelentes resultados.

El caso es que varios de sus estudiantes comenzaron a abandonar las clases porque no conseguían transporte público a la hora de salida, un problema que lleva varios años en el país. Como no quería perder a sus estudiantes, este profesor decidió ensayar una manera diferente de impartir sus clases. Las herramientas que eligió fueron los teléfonos celulares, Youtube y Whatsapp.

En Youtube creó un canal privado, para subir grabaciones de sus clases. Creó un grupo de Whatsapp que simulara el salón de clases, el lugar para interactuar como grupo. El tamaño de su clase le permitió hacerlo de ese modo. Enseñó a sus estudiantes a subir videos a Youtube para que enviaran los ejercicios.

Los resultados que obtuvo fueron mucho mejores de lo que esperaba. Sus estudiantes comenzaron a reportarle que el nuevo método les permitía repetir la clase o partes de ella tantas veces como lo necesitaran (personalización) y lo mimo con los ejercicios, podían ensayarlos hasta sentirse satisfechos (autoconfianza) con el resultado logrado como para enviarlo (motivación, compromiso). Finalmente, el grupo de Whatsapp no sólo les permitió interactuar con el profesor sino hacerlo entre ellos para apoyarse mutuamente (cooperación).

La tecnología no sustituye al maestro, ni le resta protagonismo, más bien potencia su acción, de la misma manera en que una vara no sustituye nuestro brazo cuando la utilizamos para alcanzar una fruta – ahora que todavía estamos en temporadas de mangos – sino que lo “hace” más largo.

¿Rechazarías la posibilidad de alcanzar una deliciosa fruta madura porque “temes” utilizar la vara?


viernes, 28 de agosto de 2020

Día 6 – La pandemia ha hecho que muchos retornen a casa

     Photo by Marc Kleen on Unsplash
 

En el contexto de la pandemia, la situación para los expatriados se torna difícil. Muchos han visto rescindidos sus contratos y han decidido, o se han visto obligados, a regresar a sus países de origen, incluso quienes trabajaban en sectores tan poderosos como el petrolero.

Miles de venezolanos que habían decidido migrar buscando mejores condiciones de vida en otros países de la región han optado por regresar al país empujados por los efectos de pandemia. Quienes vivían del comercio informal, quienes perdieron sus empleos por cierre de empresas o reducciones de personal, ya no podían pagar la renta de sus viviendas y fueron desalojados o prefirieron regresar antes de ser desalojados.

De acuerdo con las autoridades migratorias de Colombia, más de 95.000 venezolanos han dejado ese país para retronar a Venezuela. A pesar de las condiciones de la economía venezolana, prefieren regresar, probablemente buscando el apoyo de su red de relaciones familiares aquí.

Regreso a casa de altos ejecutivos

Pero este no es el único caso en que la pandemia ha obligado a las personas a regresar a sus países de origen. Guardando las distancias, los expatriados ubicados en altos cargos ejecutivos que hasta hace cinco meses disfrutaban de condiciones laborales sumamente favorables: pago de renta, pago de escuelas, ayuda para adquisición de vehículo además de un salario en el país de destino e, incluso, en el país de origen, están volviendo a casa.

Países como los Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, China o Singapur, destinos frecuentes de estos profesionales expatriados, han presenciado la despedida de muchos de ellos debido a recortes de gastos en las compañías.

Incluso el negocio petrolero ha sufrido los embates de la pandemia y ha enviado a muchos de sus expatriados de regreso a sus países. La demanda de petróleo ha disminuido notablemente, por lo que empresas tan poderosas como Kuwait Petroleum Corporation y sus subsidiarias han cancelado numerosas negociaciones y contratos lo que ha conducido al cierre de contratos con expatriados al igual que Qatar Petroleum.

La misma situación se repite en el resto de los países del Golfo Árabe y podría prolongarse por más de dos años, según declaraciones del Príncipe Abdulaziz bin Salman, Ministro de Energía de Arabia Saudita, quien comentó a los medios que los acuerdos de recorte de producción podrían prolongarse por más de dos años.

Como se ve, la situación para los expatriados se torna difícil. El número de visas para expatriados otorgadas por el gobierno de Hong Kong ha caído en un 60% desde abril pasado. Kuwait ha manifestado su decisión de sustituir la mitad de los expatriados empleados en sus ministerios y oficinas gubernamentales por personal local.  Singapur ha impuesto restricciones a las compañías que contraten personal de allende sus fronteras.

Un ecosistema que está siendo impactado

La situación de los expatriados que se desempeñan como operadores en los países del Golfo Árabe no se diferencia mucho de la de algunos de los venezolanos que han regresado. Las cifras hablan de cientos de miles que han perdido sus empleos y se ven obligados a retornar a sus países de origen. Sólo Pakistán ha recibido cerca de 60.000 personas que trabajaban en los países del área del Golfo, cuyos contratos has sido rescindidos.

Hay quienes piensan que no es factible sustituir a todos los expatriados cuyos contratos están siendo cancelados, a pesar de que la población en los países de la región ha aumentado. Además, en países como la Emiratos Árabes Unidos y Qatar, la economía depende, en buena medida de los expatriados y su consumo, por lo que se espera que estas medidas impacten negativamente en las economías de estos países.

Qué traerá el futuro

¿Disminuirá sensiblemente el número de expatriados luego de la pandemia?, no lo sabemos. Sin embargo, las organizaciones y los países tendrán que vérselas estos meses sin ellos. En la medida en que las organizaciones y países consigan opciones diferentes a la actual para resolver la ausencia de los expatriados, el Covid-19 podría ser un antes y un después en la práctica de conseguir talento más allá de las fronteras, sobre todo en posiciones ejecutivas.

  

Fuentes:

forbes.com/sites/oliverwilliams1/2020/08/28/expat-broke-and-remote-why-foreign-workers-are-coming-home/#2aaa69c0319f

https://english.alarabiya.net/en/coronavirus/2020/07/19/Kuwait-Petroleum-cancels-contracts-slashes-expat-jobs-amid-coronavirus-oil-slump

https://english.alarabiya.net/en/business/energy/2020/07/16/Oil-supply-cuts-deal-may-be-extended-to-more-than-two-years-Saudi-Energy-Minister

https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-04-08/expat-workers-in-limbo-as-crisis-tests-gulf-s-immigration-rules

https://theprint.in/world/expat-workers-in-middle-east-face-uncertain-future-after-covid-19/397882/


miércoles, 26 de agosto de 2020

Día 4 - El manejo de la información y la comunicación en equipos virtuales

 


     Photo by Austin Distel on Unsplash


Estamos en medio de una tormenta perfecta. Un entorno muy cambiante que demanda flexibilidad, agilidad y adaptabilidad de parte de las organizaciones y sus equipos de trabajo, lo que sólo se logra mediante el manejo eficiente de la información y la comunicación… sobre todo a distancia

Los equipos distribuidos geográficamente, o equipos virtuales, han existido desde hace mucho, sin embargo, el distanciamiento social y el confinamiento inducidos por la pandemia del Covid19 ha convertido en virtuales a equipos de trabajo que, hasta hace muy poco, compartían una misma sede.

La comunicación y el manejo de la información a distancia reviste una serie de retos para quienes no estaban acostumbrados a trabajar de ese modo. Cómo es posible el trabajo de grupo y sus productos cuando trabajamos en remoto, sin vernos las caras, cómo superamos las barreras impuestas por la comunicación mediada por Internet, el correo electrónico, el chat, etc.

Algunos de los principales retos de la comunicación y el manejo de la información mediados por Internet y las tecnologías desarrolladas sobre ella se mencionan a continuación y se ofrecen estrategias sencillas para dar cuenta de ellos.  

El canal de comunicación más indicado

No es trivial la escogencia de un canal de comunicación. Por ejemplo, el correo electrónico ofrece muchas ventajas, sin embargo, cuando se trata de trabajo en equipo, la información se diluye, o deja por fuera a algunos actores importantes, además de que es difícil de recuperar o sistematizar luego.

Muchos equipos prefieren, por ejemplo, sustituir las comunicaciones de correo electrónico por foros, dado que estos últimos son públicos de un modo que no lo son los primeros, lo que asegura que la información está disponible para todos los interesados, está organizada – porque se pueden crear hilos de discusión para las diferentes temáticas en juego – además de facilitar la sistematización de la información publicada.

El chat tiene la ventaja de funcionar a tiempo real y recoge la información para su sistematización posterior, sin embargo, es necesario recapitular cada tanto, como forma de verificar que los mensajes han sido comprendidos por todos los interlocutores.

El seguimiento de las actividades de cada uno de los miembros del equipo también es sumamente importante. Que cada uno comparta con los demás lo que hacen y cómo lo hacen, es una manera de verificar si los mensajes han llegado con claridad o qué es lo que está fallando. Además, permite identificar si los progresos llevan el ritmo indicado o cómo pueden ayudarse unos a otros a superar los obstáculos que se presenten, mientras es posible introducir los ajustes sin mayores afectaciones para la programación original.

El papel de los canales informales

De manera similar a lo que sucede durante el trabajo presencial, en el trabajo en remoto también se construyen redes informales de comunicación. Dado que existen, y que no es realista pensar en suprimirlos, lo mejor es ponerlos a trabajar para beneficio de los objetivos de trabajo del equipo.

Así, es posible enviar los mensajes por los canales regulares para luego verificarlos con los informales, por ejemplo, se pide a la secretaria que comente sobre la reacción del jefe, o que se encargue de explicarle y obtener de él una respuesta. A menudo los canales informales son más expeditos y brindan una perspectiva que los canales regulares no proveerían jamás.

La codificación de los mensajes y su distribución

Para cualquier equipo de trabajo es provechoso establecer ciertas consideraciones a la hora de codificar los mensajes, cuidar de la manera en que son redactados. Es posible que lo conveniente sea elaborar mensajes diferentes para las diferentes audiencias, de manera de asegurar que cada quién reciba la información pertinente con la mayor claridad y precisión posibles.

Como la información suele fluir de un grupo a otro, es importante definir circuitos de comunicación y conocerlos a cabalidad, esto es, conocer su tamaño, su naturaleza, si se trata de un circuito cerrado o abierto, su eficiencia, así como la correspondencia entre el circuito y la función que atiende.

Sobrecarga de información

Ciertamente estamos expuestos a una sobrecarga de información, cuanto más si es necesario mantenerse al día con la tecnología, chequear continuamente las tendencias, o si se trabaja con un gran número de personas que continuamente hacen consultas índole organizacional, técnica, o requieren respuesta para sus inquietudes, necesidades, etc.

Para evitar la sobrecarga de información es necesario decidir qué elementos serían descartados. 

Seguimiento y evaluación

Es muy importante definir estrategias de retroalimentación operacional, así como contar con indicadores de efectividad y eficiencia, a los que se debe hacer un seguimiento cercano, es decir, con la frecuencia adecuada.

Definir una estrategia y metodología de evaluación ayudará a mantenernos en la ruta que conduce a la meta definida porque permite identificar las desviaciones. Cuanto más pronto se detecten las desviaciones menos costoso y dificultosa es la corrección.

Estamos en medio de una tormenta perfecta. Un entorno muy cambiante que demanda flexibilidad, agilidad y adaptabilidad de parte de las organizaciones y sus equipos de trabajo, lo que sólo se logra mediante el manejo eficiente de la información y la comunicación.


martes, 25 de agosto de 2020

Día 3 - El mundo se virtualizó

 

Photo by Markus Spiske on Unsplash


Vivimos en la Sociedad-red. La red es “el tejido en el que transcurre nuestras vidas” y eso tiene profundas implicaciones en nuestra forma de vivir, de consumir, de relacionarnos. No hay área que no se vea impactada por la red de redes.

 

Creemos que el Covid19 virtualizó nuestras relaciones. Sería más exacto decir que las aceleró. La virtualización comenzó hace más o menos 25 años, con el surgimiento de Internet.

Manuel Castells, uno de los sociólogos que ha estudiado la incidencia de las tecnologías de información y comunicaciones (en lo sucesivo TIC) en la sociedad, publicó en 1996 tres tomos dedicados al tema bajo el nombre de “La era de la información”. Poco después, en 2001, publicaba “La galaxia Internet”, libro en el que reflexiona sobre Internet, empresa y sociedad.

En “La Galaxia Internet”, Castells dice que vivimos en la Sociedad-red. La llama así porque la red es “el tejido en el que transcurre nuestras vidas” y eso tiene profundas implicaciones en nuestra forma de vivir, de consumir, de relacionarnos. No hay área que no se vea impactada por la red de redes, a decir de Castells, y el tiempo le ha dado a razón.

Los cambios tienen su ritmo, las ideas demoran en permear a las sociedades y a las personas. Así, aunque ya para inicios de siglo mucha gente comenzó a teletrabajar de un modo u otro, muchas organizaciones y personas rechazaban la idea. El principal temor: la pérdida de control sobre lo que el otro hace, como si no fuera posible estar ausente cuando estamos presentes.

Pero volvamos a Castells, porque si se quiere comprender a cabalidad lo que supone esta revolución de la sociedad red, es importante conocer en qué consiste. La Galaxia Internet es un nuevo entorno de comunicación. Dado que la comunicación constituye la esencia de la actividad humana, y que los usos de Internet llenan cada vez más todos sus intersticios, todas las áreas de esa actividad humana están siendo modificadas por esta tecnología. A juicio del sociólogo español, asistimos al surgimiento de una nueva estructura social, la sociedad red, que se está estableciendo en todo el planeta, en formas diversas y con consecuencias bastante diferentes para la vida de las personas, según su historia, cultura e instituciones.

La era de las redes

Una red es un conjunto de nodos interconectados. Las redes son formas muy antiguas de ordenamiento y las encontramos tanto en biología como en diferentes formas de organización humana. Tienen extraordinarias ventajas debido a su flexibilidad y adaptabilidad, características fundamentales para sobrevivir y prosperar en un entorno siempre cambiante. Pero gestionar la actividad de una red resulta una labor compleja, tanto mayor sea el número de nodos que la componen y mayores las distancias que los separan, lo que explica que otras formas de organización como las jerarquías se hayan impuesto hasta ahora en las interacciones humanas.

El surgimiento de Internet y el resto de las TIC permiten la coordinación de tareas y la gestión de la complejidad, produciendo una combinación de flexibilidad y eficacia en la realización de tareas, toma coordinada de decisiones y ejecución descentralizada, expresión individualizada y comunicación global y horizontal.

Y se desnaturalizan el tiempo y el espacio

Tanto el espacio y el tiempo, que estaban presentes en los procesos de comunicación fuera del ciberespacio, han sido alterados en su propia naturaleza. Con Internet las comunicaciones se destemporalizan y el conocimiento se ha vuelto ubicuo, además, quienes se conectan a la red, han ganado un protagonismo nunca visto.

Estos cambios tienen necesariamente repercusiones en el diseño comunicativo de los procesos de trabajo en colaboración apoyados por redes telemáticas de comunicación. El usuario tiene elección, libertad de maniobra, y control sobre la forma en que consume, aprende y trabaja. Sin embargo, esto plantea la necesidad de la autodisciplina y la responsabilidad como rasgos personales necesarios para el desarrollo de un trabajo o estudio exitoso, esto es, que alcance su cometido.

Más que tecnología

Varios autores nos recuerdan que todo proceso de comunicación está caracterizado por un intercambio de contenidos que son significativos para los sujetos que intervienen en él, y que este intercambio es posible porque tales sujetos comparten una serie de convenciones.

Estos elementos de intercambio no sólo se refieren a componentes sensoriales y físicos, sino sobre todo a otros aspectos de tipo cultural, ideológico, sociológico, religioso, etc., que nos sugieren que para que pueda desarrollarse un proceso de comunicación no basta con la tecnología, sino que es necesario que exista cierta sintonía entre el comunicador y el receptor.

La participación, la colaboración y el intercambio solo son posibles cuando se genera un sentido de comunidad, esto es, de pertenencia y ello supone el dominio de capacidades más amplias que las meramente técnicas.

Sin embargo, la mayoría de la gente sigue pensando que la transformación digital es un tema de tecnología, como si la tecnología no fuera sino la prolongación de nuestras propias facultades. A menos que esté claro el para qué de la tecnología, cómo establecer lazos emocionales y cómo responder a nuestros propios compromisos, el uso que hagamos de ella será poco fructífero, incluso banal.


domingo, 23 de agosto de 2020

Escribir cada día

    Photo by Green Chameleon on Unsplash 


Escribimos para dejar testimonio, para divertirnos, para aclarar nuestras ideas o para desahogarnos. También escribimos para enamorar, para obtener respuesta o influir. En este caso, he decidido escribir para atender a un reto: escribir 1000 palabras todos los días, por espacio de seis meses. Veamos qué sucede.

Hoy es domingo, pero no lo parece. La pandemia y su cuarentena ha hecho que todos los días parezcan iguales. Las referencias que nos ayudan a ubicarnos en un día de la semana se difuminan hasta desaparecer. La casa se ha vuelto el lugar para trabajar, para entretenernos, para descansar…

Decido limpiar mi correo y uno de los mensajes llama mi atención, el asunto dice “¿Cómo el hábito de escribir cada día puede cambiarte la vida?” Antes de decidir leerlo pienso que sería una experiencia interesante escribir cada día. Luego de leerlo he decidido que voy a intentarlo, no por los beneficios prometidos, que ya hacen de la aventura algo valioso, sino porque quiero ver si soy capaz de hacerlo. Escribiré 1000 palabras (incluyendo el título y el resumen), como sugiere el autor del artículo, cada día. Trataré de que sea algo que valga la pena ser leído, quizá no por multitudes, pero sí por alguien además de mí.

¿Qué puede decirse cada día que sea relevante?

Mientras escribo pienso en trazar una estrategia o, al menos, tener un método que me ayude a cumplir con el compromiso que cabo de adquirir: i) miraré las tendencias de Twitter, elegiré una y escribiré sobre eso; ii) buscaré una frase de algún autor célebre y escribiré sobre eso; iii) miraré a mi alrededor y pensaré que lo que veo es familiar para mí, pero no para alguien más, y entonces escribiré sobre eso…

Lo haré todos los días a la misma hora, así puedo organizarme y dedicar el tiempo necesario sin descuidar otras obligaciones, y muy importante, tomaré el tiempo que dedico a cada escrito, lo que me permitirá ver si aparece algún patrón, si el tiempo tiende a reducirse, si es estacional…

Me está gustando la idea. Publicaré mis escritos en mi blog, que tengo bastante descuidados. Aunque está dedicado a organizaciones – se llama organizacionesextraordinarias – no veo nada de malo en que transmute para albergar un proyecto como este, además, es muy probable que mucho de lo que escriba esté relacionado con organizaciones.

Mantendré una lista de temas. Cuando se me ocurra alguno, lo anotaré en el block de notas de mi teléfono celular, de esa manera podré acudir a él por ideas cuando la creatividad luzca apagada.

Otra forma de tener siempre sobre qué escribir es leer. Si leo un libro cada dos o tres semanas, entonces contaré con una excelente ayuda, leer nos hace pensar, leer nos hace imaginar, y puedo escribir sobre lo que leo.

Mil palabras son unas dos cuartillas, muy largo para redes sociales, incluso quizá para un blog, pero bueno, he decidido seguir la sugerencia del autor del artículo que ha disparado este reto, así que voy a tomarla como referencia, veamos por cuantos días puedo hacerlo.

A veces nos preocupamos demasiado por la relevancia, y resulta que lo más local, lo más cercano, en ocasiones es lo más universalmente relevante, como las canciones de Simón Díaz o las novelas de Gabriel García Márquez, así que, en lugar de azotarme y azotar lo que escribo preocupándome por su relevancia, sólo trataré de que sea honesto mi deseo de escribir sobre eso. A fin de cuentas, el reto consiste en escribir 1000 palabras cada día, no en lograr que sea leída por las multitudes.

¿Escribir para uno mismo?

Es liberador hacer algo para ti, aunque desees compartirlo con los demás. Si publico lo que escribo es porque deseo que alguien más lo lea, pero si no pienso en que tengo que satisfacer la expectativa de nadie más, es liberador, es como mimarse uno mismo, en ese sentido es una suerte de lujo, pareciera completamente prescindible y, sin embargo, nos da satisfacción.

Me pregunto si hay casos de personas que hayan escrito para sí mismos, sin ambición de ser leídos, no un diario personal, sino otro tipo de escritos. Pregunto a Google y me consigo con el relato de las obras de Kafka. De acuerdo con esta fuente (bbc.com), Kafka no quería que sus escritos fueron publicados y pidió en una nota a su amigo Max Brod, que todos sus papeles, diarios, manuscritos, cartas, borradores y bosquejos fueran quemados luego de su muerte, lo que Brod, afortunadamente, nunca hizo.

Sí creo que se puede escribir para uno mismo, yo lo he hecho. Escribir tiene un efecto terapéutico, te obliga a organizar tus ideas y también a procesar las emociones – que es como admitirlas y dejarlas fluir para que puedas pasar la página, por ejemplo – pero yo misma he destruido luego esos escritos porque ya habían cumplido con su objetivo.

Aparece la vanidad

Si alguien me pidiera que escribiera sobre un tema en particular, ¿lo haría? La verdad es que, si alguien se tomara la molestia de leerme y dejarme un comentario, ¡me sentiría feliz!, si, además, me pidiera escribir sobre un tema sugerido, me sentiría tan emocionada que probablemente tendría que luchar con la tentación de no escribir sobre algo de lo que no sé nada. Sí, definitivamente me gustaría ser leída. Ya veremos si eso sucede.

Suficiente por hoy. Este escrito no tiene 1000 palabras, pero se le acerca. Tampoco quiero comprometerme con un número exacto porque introduciría una rigidez que sospecho restará diversión a esta aventura y no quiero que eso pase. Quiero que sea puro divertimento, un verdadero lujo.