miércoles, 25 de enero de 2012

Organizaciones virtuosas


Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas
Antonio Machado
Park y Peterson (2003), dos catedráticos e investigadores de los temas organizacionales, recogen, de su revisión de la literatura sobre organizaciones positivas, tres ideas sugerentes. La primera, que los individuos, las organizaciones y las sociedades no pueden funcionar sin una demostración de virtud. La segunda, que algunas virtudes son, por naturaleza, atributos de las organizaciones y no de los individuos porque la existencia de relaciones sociales precede a la paz, la equidad, el perdón, la justicia, la compasión y el amor. Y tercera, que la definición de lo que es o no positivo está en referencia con el contexto; y en un entorno impredecible, complejo y vago, mantenerse puede ser un resultado excepcional.
Esos dos autores se dieron a la tarea de elaborar una clasificación de los posibles rasgos virtuosos de los individuos y las organizaciones. Dicha clasificación fue construida a partir de sesiones de tormenta de ideas y de una exhaustiva revisión bibliográfica que abarcó fuentes bibliográficas de ramas diversas como filosofía, religión, psicología, entre otras. A los rasgos individuales los llaman “valores en acción” y los equiparan con virtudes, dado que aportan fortalezas de carácter a quienes los poseen, lo que los hace deseables y admirables. Los rasgos colectivos fueron identificados mediante la revisión de los tipos de organizaciones que pueden ser positivas (sociedades, lugares de trabajo y escuelas). Finalmente, realizaron el esfuerzo de sintetizar estas dos líneas de investigación para llegar a un consenso de la visión positiva de una persona-en-la-organización.

Virtudes organizacionales
Las virtudes organizacionales son características de la organización como un todo, y no una mera composición de las virtudes individuales de sus miembros. No se trata, por ejemplo, de rasgos de generosidad en los líderes de la organización, sino que tienen que haber permeado su cultura.  Por ejemplo, una escuela puede emplear a un grupo de maestros para que se dediquen al crecimiento intelectual de los estudiantes, pero si esa escuela carece de las prácticas arraigadas que sobrevivan a la rotación del personal docente, entonces no se puede hablar de la presencias de virtud organizacional. Una vez constituidas como tales, las virtudes organizacionales contribuyen a la realización de sus integrantes, forman parte primordial de la cultura de la organización y habilitan una serie de capacidades en ella. Las virtudes organizacionales, según Park y Peterson (2003), son:

  1. Propósito: visión compartida de las metas morales de la organización.
  2. Seguridad: protección contra amenaza, peligro y explotación.
  3. Justicia: reglas equitativas que gobiernan las recompensas y las penalizaciones y los medios para reforzarlas.
  4. Humanidad: interés y preocupación mutuas.
  5. Dignidad: el trato a los integrantes de la organización en tanto individuos, independientemente de su posición.

Cuando están presentes estas virtudes, la organización trata a las personas como individuos y no como un par de manos, y obtiene en recompensa el compromiso de sus integrantes, que se traduce en desempeños sobresalientes y resiliencia. Aunque está claro que las empresas tienen que ser rentables, la utilidad per se no es la única preocupación cuando se aspira a la excelencia. Tratar a las personas como individuos significa, en el caso de los empleados, que se les da la autonomía para ser innovadores, que se les coloca en posiciones que les permita hacer lo que mejor saben hacer, que se les anima a mejorar, que la preocupación alcanza, incluso, a las familias de los empleados. En el caso de los clientes, tratarlos como individuos implica ser honestos con respecto a los bienes y servicios ofrecidos, escuchar lo que tengan que decir acerca del funcionamiento de la organización y considerar sus sugerencias (Park y Peterson, 2003).

Virtudes individuales
En su enfoque, las virtudes individuales o fortalezas de carácter están integrada por 24 rasgos, que los autores agrupan en seis categorías: sabiduría y conocimiento; coraje; amor; autocontrol (templanza); justicia y trascendencia. Su descripción se ofrece a continuación:
1. Sabiduría y conocimiento: fortalezas cognitivas que implican la adquisición y uso del conocimiento.
  • Creatividad/originalidad/ingenuidad: pensar en formas novedosas y productivas de hacer las cosas; incluye sin estar limitado a, el logro artístico.
  • Curiosidad/interés: interesarse por las experiencias venideras; observar, explorar y descubrir.
  • Juicio/apertura mental: examinar las diferentes perspectivas de un hecho u objeto; no anticipar conclusiones; ser capaz de cambiar la propia forma de pensar frente a nuevas evidencias; sopesar con justicia toda la evidencia de que se disponga.
  • Amor por aprender: dominio de nuevas habilidades, tópicos y cuerpos de conocimiento. Está relacionada con la curiosidad, pero incorpora la tendencia de agregar de manera sistemática nuevo conocimiento. Ser capaz de proporcionar consejo sabio a otros; tener formas de apreciar al mundo integrando las maneras de pensar propia y de terceros.
  • Perspectiva: Ser capaz de proporcionar consejo a los demás, con formas de ver el mundo que tienen sentido para uno mismo y con otras personas.

2. Coraje: fortalezas emocionales que involucran el ejercicio de la voluntad de alcanzar metas en presencia de oposición, interna o externa. 
  • Valor: enfrentar las amenazas, los retos o problemas; defender lo que está bien, a pesar de la oposición de otros; respetar las propias convicciones y actuar en consecuencia.
  • Perseverancia/diligencia: terminar lo que se inicia; persistir en un curso de acción a pesar de los obstáculos; conseguir placer en completar las tareas.
  • Integridad/honestidad/autenticidad: presentarse de una manera genuina; responsabilizarse de los propios sentimientos y acciones.
  • Vitalidad/entusiasmo: vivir la vida con energía, como si fuera una aventura; ponerle empeño a lo que se emprende; sentirse vivo y activado.

3. Amor: fortalezas interpersonales que involucran gentileza y consideración hacia los otros.
  • Intimidad/reciprocidad: valorar las relaciones con otros; mostrar cercanía con la gente.
  • Generosidad/altruismo: hacer favores a los otros; ayudarlos y cuidarlos.
  • Inteligencia Social: percatarse de los motives y sentimientos de los otros y de los propios; saber qué hacer en situaciones diversas; saber cómo llegar a los otros. 
4. Justicia: fortalezas cívicas que subyacen a la vida comunitaria saludable.
  • Ciudadanía/deber/lealtad/trabajo en equipo: trabajar bien como miembro de un grupo o equipo; ser leal al grupo; cumplir con lo que a uno le corresponde. 
  • Justicia/equidad: tratar a toda la gente de acuerdo a las nociones de justicia y equidad; impedir que los propios sentimientos sesguen nuestras decisiones acerca de otros; dar oportunidades. 
  • Liderazgo: animar al grupo del cual se forma parte a completar la tarea al tiempo que se cultivan buenas relaciones con ellos; organizar actividades que consoliden al grupo y llevarlas a cabo.
5. Autocontrol (temperance): fortalezas que protegen contra los excesos.

  • Perdón/clemencia: perdonar a aquellos que han cometido errores; dar a las personas una segunda oportunidad; no ser vengativo. 
  • Modestia/humildad: permitir que los logros hablen por nosotros; no atribuirnos características que no poseemos.
  • Prudencia/cautela: ser cuidadoso con las decisiones propias; evitar riesgos innecesarios; no decir o hacer cosas de las que nos podamos arrepentir. 
  • Auto-regulación/auto-control: regular lo que se siente y hace; ser disciplinado; controlar los sentimientos y las emociones propias.
6. Transcendencia: fortalezas que forjan las conexiones con el resto del universo y proveen significado
  • Apreciación de la belleza y la excelencia/ asombro: notar y apreciar la belleza, la excelencia y el desempeño experto en todos los dominios de la vida, desde la naturaleza hasta el arte o las matemáticas, desde lo cotidiano hasta lo académico.
  • Gratitud: estar conscientes de los bienes recibidos; tomar el tiempo para dar las gracias.
  • Esperanza/optimismo: esperar lo mejor del futuro y trabajar activamente para conseguirlo; creer que un buen futuro es alcanzable.
  • Playfulness/humor: disposición a reír; sonreír a los demás; ver el lado bueno de las cosas; bromear.
  • Espiritualidad/religiosidad/sentido del propósito: creer en que se tiene un propósito más alto; saberse parte de un esquema mayor; creer en que la vida tiene un significado que guía nuestras acciones.

Virtudes o fortalezas en los venezolanos
En Venezuela, la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva publicó el año pasado, el resultado de un estudio que evaluó la presencia de estas virtudes en los venezolanos mediante la aplicación de un cuestionario de 245 preguntas a unas 10.000 personas. Aunque tal y como ellos mismos explican, no se trató en rigor de un estudio científico, dado que estas virtudes se traducen en fortalezas de carácter, los resultados obtenidos ofrecen información de interés y utilidad para las organizaciones porque muestran el grado en que estas virtudes están arraigadas en la cultura de nuestro país, así como la forma en que las virtudes más arraigadas y extendidas apoyan el desarrollo de las menos consolidadas.

Categoría
Valor en acción (fortaleza)
Grado de arraigo en Venezuela
Sabiduría y conocimiento
Creatividad
5
Curiosidad
13
Juicio/apertura mental
14
Amor por aprender
18
Perspectiva
19
Coraje
Valor
11
Perseverancia
17
Honestidad
8
Vitalidad/entusiasmo
16
Amor
Intimidad/reciprocidad
4
Generosidad/altruismo
2
Inteligencia Social
15
Justicia
Ciudadanía/trabajo en equipo
10
Justicia/equidad
3
Liderazgo
12
Autocontrol (templanza)
Perdón/clemencia
21
Modestia/humildad
23
Prudencia/cautela
20
Auto-regulación/auto-control
24
Transcendencia
Apreciación de la belleza y la excelencia/asombro
9
Gratitud
1
Esperanza/optimismo
22
Playfulness/humor
6
Espiritualidad/sentido del propósito
7

En orden de su grado de arraigo:

Virtud
Grado de arraigo en Venezuela
Gratitud
1
Generosidad/altruismo
2
Justicia/equidad
3
Intimidad/reciprocidad
4
Creatividad
5
Playfulness/humor
6
Espiritualidad/sentido del propósito
7
Honestidad
8
Apreciación de la belleza y la excelencia/asombro
9
Ciudadanía/trabajo en equipo
10
Valor
11
Liderazgo
12
Curiosidad
13
Juicio/apertura mental
14
Inteligencia Social
15
Vitalidad/entusiasmo
16
Perseverancia
17
Amor por aprender
18
Perspectiva
19
Prudencia/cautela
20
Perdón/clemencia
21
Esperanza/optimismo
22
Modestia/humildad
23
Auto-regulación/auto-control
24

Para ilustrar la relevancia que esta información tiene para las organizaciones basta con hacerse preguntas como estas: ¿cuáles pueden ser las consecuencias de mantener un estilo de gerencia autoritario o irrespetuoso en un país en el que las personas valoran profundamente la equidad y la justicia (que aparece en el tercer lugar) y que no es particularmente dado a perdonar (que aparece en el vigésimo primer lugar?; o ¿cómo puede una organización aprovechar la creatividad y la disposición a ver el lado bueno de las cosas (que aparecen en cuarto y quinto lugares) para promover la innovación o la resiliencia?

Referencias:
Park, N. y Peterson, C. M. (2003). “Virtues and Organization”. En, Cameron, Dutton y Quinn, eds. Positive Organizational Scholarship: Foundations of a New Discipline. Berrett-Koehler Publishers Inc., San Francisco, CA.
Garassini, M (2010). “La primera fortaleza del venezolano es la gratitud”. Debates IESA. Vol. XVI. No. 2, abril-junio 2011.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

7 canales del cambio

The New Media Consortium es una organización dedicada a investigar cómo las nuevas tecnologías de información y comunicaciones inciden en la educación, particularmente en su mejora. Uno de los resultados de su investigación es lo que ellos llaman los “canales de cambio”, tendencias relacionadas con la forma en que se produce y consume. Si bien estas tendencias han sido identificadas teniendo en mente el ámbito educativo, su impacto no se queda allí, sino que influye también a otras organizaciones, particularmente  a las empresas. Este artículo revisa, en orden inverso, los siete canales del cambio identificados por The New Media Consortium.
 
7.      Computación en 3D. Todo está en tres dimensiones. El diseño, la impresión, el video. Las personas esperan de las tecnologías de información experiencias cercanas a su percepción de la realidad. Las impresoras de 3D son muy adecuadas para la prefabricación de piezas o componentes, por lo que resultan muy útiles en sectores como la Arquitectura o el Diseño Industrial. En el sector de las prótesis médicas, resultan ideales dada la facilidad para adaptar cada pieza fabricada a las características exactas de cada paciente. En un futuro, se espera que la tecnología avance lo suficiente como para estar en condiciones de ser utilizada también en procesos de producción industrial. 

6.      Los juegos son cosas muy serias: el juego es muy eficaz como herramienta de aprendizaje pues, entre otros, estimula la atención y la memoria, promueve la creatividad, el desarrollo social, el equilibrio afectivo y la salud mental. Lamentablemente, no es muy utilizado en las escuelas o empresas.
5.      Los teclados son para viejos. Lo que se impone son nuevas interfaces como las pantallas táctiles, el GPS, facebook y twitter, dispositivos interactivos como los instrumentos de juegos de video, por ejemplo, GuitarHero… Un ejemplo de esto son las nuevas interfaces que utilizan el movimiento de los ojos. 

 
4.      Los usuarios SON el contenido. Las formas de producir y consumir han cambiado. Las nuevas herramientas tecnológicas: facebook, youtube… están diseñadas para organizar y publicar la información provista por los usuarios. Muchas compañías han comenzado a desarrollar productos en colaboración con sus clientes, desde alimentos para animales hasta software. Los periódicos en línea, en lugar de articulistas cuentan con editores que coordinan el trabajo de miles de escritores voluntarios. Esto, por no mencionar el caso paradigmático de Wikipedia.

3.      La inteligencia colectiva es el nuevo conocimiento: tanto la inteligencia tácita, como la explícita y o la semántica. Los cruces y la colaboración son la nueva forma de generar conocimiento. Dos muestras de esto son: el modelo de desarrollo de software abierto que dio origen al sistema de operación GNU/Linux y el servidor Web Apache; y el fenómeno de la innovación abierta, según el cual muchas compañías gestionan comunidades en línea de las que obtienen hasta el 50% de su innovación – Procter and Gamble, IBM, Salesforce, entre muchas otras.
2.      La red está en todas partes. Estamos acostumbrados a ver Internet como un mapa dibujable, pero es tan densa que no es posible dibujarla. Además, Internet y la red de telefonía se están fusionando. 54% de los japoneses accedían a Internet por su teléfono móvil en 2005. En la actualidad, la red celular es mucho más densa que la red eléctrica. Esta densidad de la red es lo que ha dado origen al Cloud Computing con sus ventajas en términos de ahorro, escalabilidad y ubicuidad.
1.      Nosotros SOMOS la RED. Las personas son el principio de organización de la red. Cualquier persona, en independencia del lugar en el que viva. Este rasgo es el que hace posible que aparezcan iniciativas empresariales que parten de la nada y se convierten en gigantes corporativos como el caso de Dell, Google o Facebook. Para Manuel Castells, el sociólogo español, la comunicación, gracias a Internet, adopta nuevas formas ya que ahora los usuarios “viven Internet” convirtiéndose en el tejido de su propia comunicación.

 ¿Cuál es el impacto de estas tendencias en las organizaciones?, ¿cómo afectan la manera en que se ha venido operando hasta ahora?, son algunos de los retos que las organizaciones tendrán por fuerza que enfrentar. La cuestión no es si se toman en cuenta o no, sino cómo lidiar con ellas para beneficio de la organización, por pequeña que ésta sea y en independencia del sector al cual pertenezca su actividad, desde el comercio al detal hasta la actividad política.  

jueves, 29 de septiembre de 2011

Reuniones que fluyen

¿Cuántas horas a la semana dedicas a reuniones de trabajo?, y de esas horas, ¿cuántas son realmente productivas?
Hace algunos años, Microsoft realizó una encuesta entre su fuerza de trabajo, el Microsoft Office Personal Productivity Challenge (PPC). Esta encuesta, que recogió las respuestas de más de 38.000 personas en 200 países, buscaba valorar la  productividad de los trabajadores sobre la base de las respuestas ofrecidas para 18 ítems relacionados con sus prácticas de trabajo.
Según esta encuesta, son cuatro los factores que más atentan contra la productividad: los objetivos poco claros, la falta de comunicación en los equipos, las reuniones ineficaces – elegida por un 32% de los encuestados– y  las prioridades poco claras.
Los encuestados declararon trabajar unas 45 horas a la semana, en promedio. De esas 45 horas, 5.6 (12,4%) las dedican a reuniones de trabajo, consideradas como improductivas por el 69% de los participantes en el estudio. Estas 5,6 horas semanales de tiempo improductivo podrían convertirse en 12 días adicionales de vacaciones pagadas al año para cada uno de esos empleados.
Por su parte, la compañía Group Vision, empresa dedicada a la facilitación de reuniones de trabajo, estima que las compañías Fortune 500 gastan un estimado de USD 75 millones al año en reuniones, de manera que, la próxima vez que convoque a una reunión, saque la cuenta del costo que representa para su organización y haga su mejor esfuerzo por hacerla productiva.
Por supuesto no todas las reuniones son inútiles o improductivas, por el contrario, la reunión es una excelente herramienta para la colaboración, imprescindible para el rendimiento de los equipos de trabajo, sin embargo, no se le da el uso apropiado y con frecuencia se manejan con gran improvisación. Como cualquier herramienta, las reuniones de trabajo requieren algún tipo de técnica para ser utilizadas con eficacia. La falta de técnica en las reuniones de trabajo es responsable de su improductividad.
Algunas recomendaciones para mejorar sus reuniones de trabajo se ofrecen a continuación:
Con respecto a la organización:
  1. Conozca y declare el objetivo de la reunión y su resultado esperado. Quiere brindar información, recoger pareceres, tomar una decisión o plantea realizar una tormenta de ideas. Aunque parezca obvio, la primera condición para conseguir una meta es tenerla clara y hacerla del conocimiento de aquellos que le ayudarán a alcanzarla.
  2. Haga la convocatoria con, al menos, una semana de anticipación. Reserve las convocatorias de última hora para urgencias reales. Así, los invitados podrán incluirla en sus agendas y usted contará con la asistencia de las personas relevantes para su objetivo.
  3. Asegúrese de convocar únicamente a los interesados en el tema que tratará. La eficacia de una reunión tiene mucho que ver con el compromiso de los participantes hacia el resultado. Un grupo muy grande puede ser señal de que la reunión tiene un objetivo muy ambicioso.
  4. Prepare la agenda de la reunión y hágala circular varios días antes de celebrarla. El 63% de las reuniones que se celebran fracasan por no tener una agenda prevista. A menos que necesite la sorpresa, contar con la agenda previamente, permitirá a los asistentes prepararse para la reunión y sugerir algún punto de atención relacionado. La agenda, además, le ayudará mantener la atención en el propósito de la reunión. ¡Ah! Y nunca olvide incluir recesos para que las personas puedan distenderse, ir al baño, contestar alguna llamada…
  5. Comience a la hora prevista y termine a la hora prevista. Respete el tiempo de los demás. Si espera por los demorados, estará penalizando a los puntuales y sentará un precedente indeseable. Si alarga la reunión, podría estar colocando a los asistentes en la incómoda situación de decidir dejar la reunión antes de finalizada, en caso de que tuvieran otro compromiso. Importante, no comience una reunión muy tarde.
  6. Establezca acciones y responsables. Nunca olvide establecer, de manera explícita, cuáles son las acciones derivadas de la reunión, quiénes están encargados de ejecutarlas y quiénes deberán ser informados de los progresos. A menos que lo haga no podrá asegurar que alguien está haciendo lo requerido para alcanzar el objetivo propuesto.
  7. Haga partícipes del seguimiento de los acuerdos y las acciones derivadas  a los asistentes. Nunca suponga que las cosas marcharán por sí solas, hace falta hacer seguimiento a los compromisos. Notificar a los asistentes de los progresos incrementará su compromiso con las acciones que les fueron asignadas y les mostrará que la reunión verdaderamente tenía un propósito.

Con respecto al desarrollo de la reunión:

  1. Procure mantener fuera de la reunión teléfonos celulares y otros dispositivos de comunicación que puedan distraer a los participantes.
  2. Prefiera mesas redondas a las mesas rectangulares. Las primeras favorecen la colaboración.
  3. No permita que ninguno de los asistentes, particularmente el organizador, monopolice la reunión. Si alguien habla mucho, es una mala señal.
  4. Aventúrese a utilizar estrategias novedosas como técnicas de pensamiento visual, pídales a los participantes que dibujen, que escriban o diagramen sus aportes. Todo eso ayuda a involucrar a los participantes en la construcción de un resultado concreto.
  5. No permita que las opiniones sean presentadas como si fueran hechos.
  6. No permita que las personas sean interrumpidas por alguien más. Establezca el respeto hacia los demás y lo que tengan que decir.
  7. Tome nota de los acuerdos y acciones derivadas y hágalo llegar a los asistentes.
No es de extrañar que muchos consideren que las reuniones son una pérdida de tiempo cuando la única preparación para participar que se tiene es apuntarla en la agenda. Los resultados los producen las personas comprometidas con problemas reales, que trabajan juntos para elaborar una visión nueva y creativa. El verdadero reto es crear una atmósfera que favorezca la participación y el compromiso entre los asistentes.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Qué quieres para Venezuela

Desde hace algunos años me he preguntado qué pasaría si colocáramos en las plazas de nuestro país enormes carteleras a la que cada uno de los venezolanos nos acercáramos para escribir lo que queremos para nuestro país y para nuestras familias, ¿cuánta diferencia aparecería?,  ¿cuánta semejanza se haría patente?

Quien se traslada por la ciudad en transporte público, metro o camionetas de pasajeros, escuchará con frecuencia conversaciones muy interesantes, que retarán muchos mitos que tenemos con respecto a lo que la gente quiere para sí, para sus familias y para su país.

Quien tenga acceso a las investigaciones de mercado, concretamente sobre hábitos de consumo, descubrirá que los venezolanos, en independencia del estrato social en que estemos ubicados, valoramos la salud y educación de nuestros hijos, deseamos empleo y estabilidad económica. 

Quien lea el informe levantado por la gente del “Proyecto Pobreza” de la UCAB verá, entre otros, que la mayoría de los venezolanos procuramos las mejores condiciones para el nacimiento de nuestros hijos, y por eso, en tal situación, nos trasladamos a los centros asistenciales, tanto los que vivimos en zonas urbanas como los que habitan en zonas rurales, aunque estén alejadas y sean de difícil acceso.

¿Qué pudiéramos hacer en Venezuela que nos muestre lo similares o diversos que somos? En todo caso, no hace falta ser iguales para convivir, basta con entendamos que la nuestra es sólo una perspectiva más y no la realidad única, y que es preciso hacer espacio para las diferencias. Pero es difícil que nos demos cuenta de nuestras semejanzas o diferencias si no nos comunicamos; y si no nos comunicamos, ¿cómo podremos articularnos como sociedad? 

 Colocar carteleras en las plazas puede ser tan complicado y costoso que resulte inviable, pero recoger las opiniones de la gente, generar comunidades de discusión y aporte utilizando las tecnologías de información y las redes sociales es otra cosa.

Desde hace algunas semanas un grupo de personas, en el que me incluyo, ha comenzado a enviar tuits bajo el hashtag “#quieroytrabajox1paÍs”. Es cierto que la penetración de twitter en Venezuela es baja y que muchos se quedan fuera, pero es interesante ver lo que la gente dice, y será mejor en la medida en que más personas se entusiasmen y escriban.

Un ejemplo del potencial de estas herramientas podemos verlo en desarrollo por estos días en Islandia, país que se encuentra en pleno proceso de asamblea constituyente. A diferencia de ocasiones anteriores, esta vez la nueva constitución será votada por todos los islandeses.  El 27 de julio de este año, el Consejo Constitucional de ese país aprobó, por unanimidad, el proyecto de ley  para una nueva constitución. Este proyecto de ley establece que, de ahora en adelante, los cambios a la Constitución serán sometidos a votación, para su aprobación o rechazo, por todos los votantes de Islandia. Pero no sólo podrán votar la nueva constitución, sino que los votantes pueden enviar aportes a su nueva constitución a través de Internet y las redes sociales.

El prólogo de la ley comienza con las siguientes palabras: “Nosotros, los que habitamos en Islandia, deseamos crear una sociedad justa, donde todos somos iguales. Nuestros orígenes diferentes nos enriquecen como un todo y juntos tenemos la responsabilidad de cuidar la herencia de las generaciones venideras, la tierra y la historia, la naturaleza, el lenguaje y la cultura”. (http://stjornlagarad.is/english/). 

¿Imaginas proyectos de ley y  planes de gobierno construidos por el ciudadano común? Pues en Islandia lo están haciendo ahora mismo con su constitución. No está lejos el día en que algún candidato decida hacer la diferencia y apoyarse en estas redes no sólo para ganar votos, sino para construir propuestas cercanas a la gente.