miércoles, 18 de febrero de 2026

La innovación no comienza con ideas, comienza con fricción


En un mundo obsesionado con las "grandes ideas", conviene apuntar que la innovación no empieza con ideas, empieza con fricción.

Esta frase resume por qué tantas empresas fallan en innovar pese a sesiones de brainstorming interminables. No son las ideas brillantes, surgidas de reflexiones abstractas, las que transforman organizaciones; es el roce, la tensión, el dolor de lo que no funciona. Como docente, consultora e investigadora en liderazgo y resiliencia organizacional, he visto esto una y otra vez: la fricción es el catalizador real.

El rol de la "fricción" en la innovación
Imagina la fricción como esa resistencia que sientes al empujar una puerta atascada. En las organizaciones, se manifiesta como:
  • Procesos ineficientes que frustran a tu equipo.
  • Clientes que abandonan por experiencias desagradables.
  • Mercados saturados donde la competencia ahoga los intentos de salir adelante.
Ejemplo clásico: Uber. No nació de una idea genial en una pizarra, sino de la fricción urbana de no encontrar taxis en San Francisco. Travis Kalanick y Garrett Camp resolvieron su propio dolor –¡y revolucionaron el transporte global!

En mi experiencia, las empresas que innovan identifican fricciones tempranas. En Cashea, por ejemplo, la fricción experimentada por una población sin acceso a crédito bancario y muchas necesidades por cubrir, fue resuelta por un grupo de jóvenes que habilitaron y asumieron el riesgo de la venta en cuotas, el resultado, más de 9.000.000 de usuarios en tres años.

Por qué las ideas solas no bastan
Las ideas son baratas y abundan. Según Harvard Business Review, el 75% de las innovaciones fallan no por falta de creatividad, sino por ignorar la realidad operativa. La fricción obliga a validar: ¿resuelve un problema real?, ¿es escalable?

Piensa en Netflix. La fricción de Blockbuster –multas por retrasos y tiendas lejanas– generó el streaming. Sin esa molestia cotidiana, ¿hubiera existido?

4 pasos prácticos para convertir fricción en innovación 
Mapea tus fricciones: reúne a tu equipo y lista los "dolores" cotidianos. Puedes usar herramientas como surveys en Salesforce o análisis de datos en Azure.
  • De lo pequeño a lo grande: no esperes la idea perfecta. Prueba con versiones iniciales o productos mínimos viables (MVP por sus siglas en inglés). En inteligencia artificial, por ejemplo, integra chatbots como Botpress para resolver fricciones en el servicio al cliente.
  • Abraza el conflicto: la fricción genera debate –¡úsalo! En los talleres de liderazgo que facilito, simulamos "fricciones ficticias" para fomentar resiliencia.
  • Mide y escala: apóyate en métricas como tiempo ahorrado o NPS (Net Promoter Score). Si resuelve fricción real, innova.
En mi investigación sobre liderazgo responsable, he encontrado que líderes como Satya Nadella (Microsoft) sobresalen porque convierten fricciones internas (cultura tóxica) en innovación cultural.

La lección para líderes venezolanos y globales
En contextos volátiles como el venezolano –con inflación, regulaciones cambiantes y tech emergente–, ignorar la fricción es suicida. Abraza la de tu industria: ¿Cómo la IA resuelve accesos digitales lentos? ¿Cómo personalizar en mercados fragmentados?

La próxima vez que escuches "tengo una idea", pregunta: "¿qué fricción resuelve?". Allí nace la innovación verdadera.

¿Qué fricción estás ignorando en tu organización? Comparte en comentarios o conecta conmigo en LinkedIn. Suscríbete para más insights en liderazgo e IA aplicada.